lunes, 22 de octubre de 2012

Venganza

Ilustración de Álvaro Ramírez


Las noticias aun eran confusas cuando me decidí a salir de Bosque Perenne, pero no podía permitir que los rumores de secesión dentro de nuestro pueblo siguiesen atormentándome. Cogí mi arco, regalo de mi padre Faogolphim, y puse rumbo a Válindel, la capital de Asuryon, patria de mi raza: los elfos de la luz.
Habían pasado ya más de seis lunas desde que mis dos hermanos partieran a la corte buscando respuestas tranquilizadoras. La muerte del Rey Inmortal Gileon, emboscado por una manada de orcos, había desatado por primera vez en nuestra historia el debate sobre quién debía sucederle: Mathrenduil, su hijo bastardo fruto de su relación con la bruja Mórgathi la Bella, o elegir un nuevo monarca, tal como dictan las leyes de nuestro pueblo.
La Reina Imperecedera Ileniel, esposa del difunto Gileon, defendía nuestras tradiciones y se sentía insultada al escuchar las voces que aclamaban a Mathrenduil como soberano. Había consentido aquella relación de su esposo con Mórgathi, incluso fue ella quien armó a su bastardo como Paladín Real, pero no parecía dispuesta a cambiar las leyes élficas por una reivindicación absurda carente de sentido.

viernes, 19 de octubre de 2012

El Arte de El Legado de la Profecía. El Art Book de Lorenn Tyr


Nunca fue un secreto, y tampoco lo hemos ocultado. En el momento en que Lorenn Tyr apareció con su gran puñado de ilustraciones de El Legado de la Profecía, ambos supimos que había que hacer algo de aquello.

Está claro que cuando inicias un proyecto como este, en el que debes trabajar codo con codo al lado de alguien, lo mejor que puedes hacer es desarrollarlo con una persona que goce de tu entera confianza. Nunca he dudado de Lorenn ni de su talento, ni por asomo, pero una de las cosas que más confianza me da de ella es el conocimiento y la familiaridad que tiene con la obra.

jueves, 18 de octubre de 2012

Vientos de cambio

Alguien me preguntó hace poco si con el final de El Legado de la Profecía cerraba definitivamente un ciclo. Yo contesté que se cerraba un ciclo, pero no definitivamente.

Mi afán no es dar un portazo con el tercer y último libro de la saga a todo lo que se ha trabajado en ella. Han sido muchos años de esfuerzos y de sacrificios, y gente que se ha implicado en la obra de un modo u otro, fortaleciéndola y haciendo que creciese sin prisa pero sin pausa.

Por eso mismo decidí hace no mucho darle un nuevo aire a las publicaciones, intentar mejorar el aspecto y acabado de los libros, tanto en físico como en digital. Para ello cuento con Raquel Cornejo a mi lado, la cual ya está trabajando en un nuevo diseño tanto del logo como de las portadas. La intención no es otra que darle un lavado de cara a la saga, dotándola de identidad propia con un logo propio y una nueva portada para El Lobo Blanco, acorde con el nivel de Acero y Fuego (cuya portada está siendo revisada y corregida a petición de la propia Raquel).

miércoles, 10 de octubre de 2012

Nacho Tenorio, Raquel Cornejo y Lorenn Tyr seguirán con el último libro de El Legado de la Profecia

Ilustración de Raquel Cornejo
El final de El Legado de la Profecía se acerca. Ya me encuentro en pleno proceso de escritura del tercer y último libro de esta saga y he de deciros que, en líneas generales y para ser mi primera saga, me siento satisfecho de cómo se ha ido desarrollando y cómo la estoy concluyendo.

Ha habido gente que me ha preguntado por qué partir de una idea preconcebida de tres libros, si acaso no tenía pensado ampliar la saga o sacar algo más de partido a las tramas y personajes. La verdad es que es tentador, no voy a negarlo... Pero creo que es mejor que todo tenga un ciclo, una vida por así decirlo. Cuando estiramos más de lo posible ese ciclo acaba desvirtuándose y convirtiéndose en algo muy diferente de lo que fue en un inicio. Por eso tres libros, porque me parece que son más que suficientes para narrar la historia que quería contar.

Eso no significa que abandone la Tierra Antigua para siempre. Le he cogido cariño a esta tierra y pronto verán la luz realtos inéditos y complementarios sobre este mundo, y que iré publicando en el blog. Estoy seguro que muchos querréis saber más sobre la secesión élfica, sobre la caída de los reyes de Cáladai, y muchas historias más que bien merecen ocupar su lugar en este vasto mundo. Pronto lo podréis ir viendo.

Lo que ya es un hecho, es que Raquel Cornejo, Nacho Tenorio y Lorenn Tyr continuarán su labor ilustrativa para El Legado de la Profecía. Sé que muchos estábais ansiosos de que os confirmara su participación, y me parece un buen momento para anunciarlo.

viernes, 5 de octubre de 2012

Ya a la venta El Lobo Blanco: Libro II. Disponible en Amazon

Pincha en la imagen para comprarlo.

Tal y como ayer anuncié, el segundo volumen de El Lobo Blanco YA ESTÁ DISPONIBLE EN AMAZON.

Y para celebrar esta iniciativa de convertir la novela en algo seriado, nada mejor que regalar a aquellos que quieran acercarse al mundo de El Legado de la Profecía, el primer volumen de El Lobo Blanco.

A partir de mañana, y durante todo el día, podréis descargar de manera GRATUÍTA El Lobo Blanco Libro I, correspondiente a los 15 primeros capítulos de la novela. Una oportunidad para adentrarte en la Tierra Antigua y conocer mejor a los personajes que habitan en ella.

Pincha en la imagen para descargarlo GRATIS A PARTIR DEL SÁBADO




jueves, 4 de octubre de 2012

Portada de El Lobo Blanco. Libro II

Portada de Lorenn Tyr
Continuamos con paso firme el proceso de hacer seriado El Lobo Blanco, y para que vayáis abriendo boca os presento la nueva portada, una magistral obra de Lorenn Tyr, en la cual podemos ver a Máglor y de fondo los templos y montañas que pueblan Undraeth.

En breve os informaremos de su puesta a la venta en Amazon y de alguna pequeña sorpresa más...

Nos leemos pronto!

miércoles, 3 de octubre de 2012

Átethor hijo de Átekor

Ilustración de Nacho Tenorio

Los tiempos que le han tocado vivir a Atethor como Señor y Regente del grandioso reino de Cáladai no son precisamente los mejores. Atrás quedaron los día en que, siendo infante, cabalgaba con su padre Atekor demostrando la valía y el honor de la Casa de los Regentes.

 Su señor padre, Atekor hijo de Lúderthor, fue uno de los mejores regentes que Cáladai tuvo. Consiguió restablecer la gloria de tiempos pasados, haciendo olvidar el abuso que otros muchos antiguos miembros de su casa habían cometido contra su pueblo. Incluso hizo olvidar los persistentes rumores acerca de la legitimidad del poder de los regentes, y a aquellos que clamaban por la vuelta del verdadero rey de Cáladai. Pese a todo, siempre se le acusó de ser bastante absolutista y de que no contaba con la opinión de la Cámara de Consejeros, siendo siempre él el que tomaba la última decisión llegando a revocar la de la propia Cámara.

Átethor, Regente y Señor de Cáladai
Fue entonces cuando Cáladai comenzó a dividirse. Algunos aplaudían la forma de obrar del regente Atekor mientras que otros pedían más voz y voto del Consejo. Aquello marcó al joven Atethor, que vivió momentos muy amargos en las calles de Griäl, sufriendo los insultos y acusaciones de los detractores de su padre. A esto había que añadir que mucha gente se declaraba partidaria de los montaraces de Lagoscuro, aquel grupo insurrecto que decían ser los herederos del trono de Cáladai y que tiempo atrás se les declaró como rebeldes y proscritos.

 Mientras todo esto iba aconteciendo, Atekor continuó su labor de protección de se reino, embarcándose en titánicas campañas militares que le llevó a enfrentarse a hordas de krulls, orcos y demás abominaciones más allá de sus propias fronteras. Parecía que quería erradicar el mal de la Tierra Antigua, lo cual no conseguí entender Atethor, que veía inútil el malgastar vidas, dinero y recursos en combatir aquello que no representaba una amenaza inminente contra su pueblo.

Fue en una de esas incursiones donde Imrasel, fiel escudero de su padre, le salvó la vida de una muerte segura a manos de los orcos. Años más tarde, Atethor le recompensaría nombrándole portaestandarte de la Casa de los Regentes y su escolta personal. En cualquier caso, y como no podía ser de otro modo, Atekor murió en el campo de batalla, y fue cuando Atethor tomó posesión de su cargo.

Siendo ya regente, y con los ecos de las críticas que recibió su padre a pesar de todo el bien que hizo a Cáladai, Atethor decidió otorgar más poder a los consejeros y a la Cámara. Dio autonomía de gobierno a los condes de las ciudades e hizo que su puesto en este statu quo fuera más simbólico y representativo que legislador. Aquello atrajo a aduladores, conspiradores y gente que lo único que pretende es sacar su propio beneficio.

 Atethor vive con una venda en los ojos que le impide ver más allá de lo que sus consejeros le cuentan, a base de mentiras endulzadas para que crea que su gestión está siendo mucho mejor que la que llevó su padre. Dejando de lado las campañas militares y abogando por la paz, Atethor parece perdido en una tela de araña de cosnpiraciones que nublan su juicio y empañan la imagen de noble guerrero y señor que un día llegó a ser.

martes, 2 de octubre de 2012

Fragmentos: Capítulo 10 de El Lobo Blanco

Ilustración de Lorenn Tyr



   Dirigió su vista hacia un arroyo que fluía en dirección opuesta, seguramente para unirse al río Rívenor. Estaba semiculto por los árboles y vegetación.
    Sobre el riachuelo había un puente, y sobre él estaba Célestor, que miraba a las montañas. Élennen miró a su alrededor, todo el mundo estaba ocupado con la marcha, de modo que se dirigió ahí.
   Élennen se sobrecogió ante la presencia del paladín, que no se había vuelto a mirarla, pese a que la reina no trataba de pasar desapercibida. Se colocó a su derecha y miró en la dirección que apuntaban los ojos de Célestor.
   - ¿Pensabas irte así, sin más? ¿Escabullido entre el viento y las sombras? – la reina de los atelden fue quien rompió el silencio. Célestor no cambió el gesto. Seguía mirando al frente, como hipnotizado por alguna extraordinaria visión.
   - Era mejor así – contestó. – Tu presencia aquí empeora las cosas.
   - Lo único que puede empeorar todo es eludir el destino.
   Célestor bajó la mirada y poso sus ojos en los de Élennen. Era un elfo tan apuesto, con los rasgos marcados de forma sutil. Su aspecto juvenil ocultaba los largos siglos de vida que soportaban los elfos. Pero parecía triste. Élennen lo sabía. Solo se mostraba así con ella.
   - Mi destino huye de mí – dijo el paladín. – Lleva mucho tiempo huyendo, y me he cansado de perseguirlo.
   - Tu tiempo está por llegar, Célestor. Eres el guerrero atelden con más victorias de todos los...
   - ¿De qué me sirven? – la interrumpió. – El triunfo en el campo de batalla no me ha otorgado aquello que más anhelo.
   Élennen se ruborizó un poco. Sintió como aquella fuerza contra la que tanto luchaba aparecía de nuevo. La fuerza que le atraía a Célestor.
   - Si te sirve de aliento, te diré que siempre he pensado que eras tú quien debía sentarse en el trono – apuntó con cierta timidez la reina.
   - No me refería a ser rey de los atelden. Ya tuvimos una guerra por causas parecidas. Thil Ganir es el legítimo monarca del reino de Asuryon. No se admite ninguna duda al respecto, y mucho menos tuyas.
   - No dudo de Thil Ganir ni de su reinado, ya lo sabes. Asumí mi rol como reina con dignidad y honor. No olvides que ya he visto morir a tres reyes antes de desposarme con Thil Ganir.
   - No lo olvido, yo también les vi morir.
   - Pero no puedo ocultar que, tras tantos años y siendo hijo de los primeros reyes, no se te haya propuesto para coronarte.
   Célestor se volvió bruscamente. Élennen sabía que nunca demostró interés por ser rey.
   - Esos asuntos no me preocupan – respondió de manera hosca el paladín. – Soy un guerrero al servicio de los reyes atelden.
   La reina se puso delante de él y le acarició la mejilla y los labios con una mano suave.
   - Para mí eres más que eso.